El aire limpio es un derecho humano. Por desgracia, no es una realidad para una gran parte de la población mundial. En todo el mundo, alrededor de 9 de cada 10 personas están expuestas a la contaminación atmosférica en niveles superiores a las directrices de calidad del aire de la OMS.

Como resultado, unos 7 millones de personas mueren cada año debido a la contaminación del aire ambiental o doméstico. Aunque esta cifra es impresionante, no es más que la punta del iceberg, ya que también existe una enorme carga de enfermedades, hospitalizaciones, reducción de la esperanza de vida y las repercusiones sociales y económicas asociadas a la pérdida de productividad y a los costes de la atención sanitaria.

Aunque el problema de la contaminación atmosférica es cada vez más reconocido y abordado tanto por los gobiernos como por la sociedad civil, la acción es demasiado lenta, especialmente en las regiones más afectadas del mundo. La mayoría de los países sufren niveles insalubres constantes de contaminantes atmosféricos y picos agudos regulares.

Para comunicar el riesgo asociado a la contaminación atmosférica, es necesario disponer de información sobre la percepción del riesgo por parte de la población. El riesgo debe hacerse más visible y detectable a nivel local. Las personas están motivadas para controlar su entorno y su destino, y esta motivación debería reforzarse.

El SIARQ desempeña un papel fundamental en la vigilancia y el control de las emisiones atmosféricas. Proporciona las herramientas clave para visualizar los datos en tiempo real, descargar informes medioambientales e informar a los ciudadanos en todo momento sobre el aire que respiran